PARTE 2
La mañana después de la boda, la joven salió corriendo de la mansión con el rostro pálido. Apenas podía respirar. Durante la noche había descubierto algo que la llenó de miedo.
Cuando entró en la habitación nupcial, esperaba encontrar a un hombre frío y arrogante. Sin embargo, vio algo inesperado: sobre una mesa había decenas de frascos de medicamentos, informes médicos y radiografías. El terrateniente estaba sentado junto a la ventana, observando la lluvia.
—No voy a tocarte —dijo él sin mirarla—. Sé que te has casado conmigo por necesidad.
La muchacha no respondió.
Entonces él le mostró los documentos. Los médicos no se habían equivocado. Una enfermedad incurable avanzaba rápidamente por su cuerpo. Pero aquello no era lo que la había aterrorizado.
Entre los papeles encontró fotografías de varias mujeres. Todas habían sido prometidas del terrateniente en el pasado. Todas habían muerto en circunstancias extrañas.
Aquella noche no pudo dormir. Cada sombra parecía esconder un secreto. Al amanecer huyó.
Sin embargo, cuando regresó a la humilde casa de su madre, encontró a su padre sentado a la mesa. Había sido liberado. La deuda estaba pagada. Los medicamentos para su madre ya habían llegado.
Por primera vez en años, su familia tenía esperanza.
La joven comenzó a preguntarse si había cometido un error al escapar.