Nicholas estaba sentado frente a mí, vivo después de seis meses de haber estado muerto, mientras que un documento creado cuando yo era un niño pequeño sugería que nuestras familias habían estado conectadas durante décadas.
Volví a revisar el contrato de fideicomiso.
“Esto no puede ser real.”
PARTE 4 — LA VERDAD QUE DECIDIMOS CONSERVAR
Evelyn Moretti abrió la puerta antes de que Nicholas llamara.
Por un instante, nadie se movió.
Ella miró a su hijo.
Nicolás miró a su madre.
Seis meses de duelo los separaron.
Entonces Evelyn acortó la distancia y le puso ambas manos en la cara.
“Niño tonto.”
Su voz se quebró.
Nicolás cerró los ojos.
“Mamá.”
Ella lo atrajo hacia sus brazos.
Me di la vuelta.
