Se presentó para finalizar el divorcio, con ocho meses de embarazo…

Llamaron a la ventana, lo que la sobresaltó. Allí estaba, Gregory Hale, vestido con un elegante traje y con una sonrisa segura que ahora parecía una máscara.

A su lado estaba Ashley, con un vestido elegante y tacones que resonaban con seguridad en el pavimento mojado.

—¿Entramos? —preguntó Gregory cortésmente, aunque su tono delataba cierta impaciencia.

Madeline salió con cautela, sujetándose el estómago con una mano, y respondió: —Claro, no querríamos retrasar el día más importante de tu vida.

Ashley se inclinó con una sonrisa amable y dijo: —Espero que no haya resentimientos, ya que es lo mejor para todos.

Su mirada se detuvo deliberadamente en el estómago de Madeline antes de añadir: —Gregory necesitaba a alguien que estuviera a la altura de sus ambiciones, y está claro que ahora tienes otras prioridades.

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