Cuándo una hernia puede ser una emergencia
Una hernia que se vuelve repentinamente muy dolorosa necesita atención rápida.
También son señales de alarma:
Un bulto duro que ya no disminuye al acostarse.
Coloración roja, morada u oscura.
Náuseas o vómitos.
Fiebre.
Abdomen hinchado.
Dolor intenso o progresivo.
Estos cambios pueden indicar que una parte del intestino quedó atrapada y perdió su suministro de sangre. Aunque es una complicación poco frecuente, requiere tratamiento urgente.
No conviene empujar con fuerza un bulto doloroso ni intentar corregirlo utilizando vendas o remedios caseros.
Enrojecimiento, picazón y mal olor
El ombligo puede acumular sudor, grasa de la piel, células muertas, fibras de la ropa y cabello. Esta acumulación favorece el mal olor y la irritación, especialmente cuando el ombligo es profundo.
La humedad constante también puede facilitar infecciones por hongos o bacterias.
Una infección superficial puede provocar:
Enrojecimiento.
Picazón o ardor.
Dolor al tocar.
Inflamación.
Costras.
Secreción blanca, amarilla o verdosa.
Olor desagradable persistente.
Una infección por hongos puede producir una erupción roja intensa, descamación, hinchazón o secreción blanquecina.
Si los síntomas no mejoran con una higiene suave o aparecen pus, fiebre, dolor creciente o enrojecimiento que se extiende, se necesita una evaluación médica.
Cómo limpiar correctamente el ombligo
Durante el baño puede limpiarse suavemente con agua, jabón y la yema del dedo.
Después debe enjuagarse bien y secarse con una toalla limpia. La humedad que queda atrapada en un ombligo profundo puede favorecer irritación y crecimiento de microorganismos.
No es recomendable introducir objetos puntiagudos, raspar la piel ni aplicar alcohol, agua oxigenada, limón o mezclas caseras. Estas sustancias pueden provocar irritación y pequeñas heridas.
Si existe una costra o una masa endurecida, no debe extraerse agresivamente. Podría tratarse de suciedad compactada, pero también de una lesión que necesita ser observada por un profesional.
Secreción que sale desde el interior
La salida de líquido del ombligo no debe considerarse normal cuando es persistente, contiene sangre o pus, tiene mal olor o se acompaña de dolor abdominal.
La causa puede ser una infección de la piel, un piercing irritado o un pequeño absceso.
En casos poco frecuentes, la secreción puede relacionarse con una anomalía del uraco. El uraco es una estructura existente durante el desarrollo fetal que normalmente se cierra antes del nacimiento.
