Pollo al verdeo con papas noisette

El pollo al verdeo es una preparación cremosa, sabrosa y muy rendidora, ideal para un almuerzo completo.

La salsa queda suave, con bastante cebolla de verdeo, mientras que las papas noisette aportan una textura dorada y crocante.

 

Te recomendamos: Estofado de carne en salsa

Ingredientes
Para el pollo al verdeo:

4 pechugas de pollo medianas
2 cdas de aceite
1 cda de manteca
2 atados de cebolla de verdeo
1 diente de ajo
200 ml de crema de leche
150 ml de caldo de pollo
1 cdita de mostaza
Sal al gusto
Pimienta al gusto
Para las papas noisette:

800 gr de papas
1 huevo
30 gr de manteca
3 cdas de fécula de maíz
Sal al gusto
Pimienta al gusto
Aceite para cocinar
Preparación
Pelá las papas, cortalas en trozos y colocalas en una olla con agua y un poco de sal. Cocinalas hasta que estén tiernas.
Escurrilas muy bien y prepará un puré sin agregar leche. Incorporá la manteca, el huevo, la fécula de maíz, sal y pimienta. Mezclá hasta obtener una preparación firme y uniforme.
Dejá enfriar el puré durante unos minutos. Tomá porciones pequeñas con las manos apenas humedecidas y formá bolitas del mismo tamaño.
Acomodá las papas noisette en una bandeja y llevalas a la heladera durante 20 minutos. Este descanso ayuda a que conserven mejor la forma durante la cocción.
Calentá abundante aceite y cociná las papas en pequeñas tandas hasta que estén doradas. Retiralas con una espumadera y dejalas escurrir sobre papel absorbente.
Cortá las pechugas en filetes gruesos o medallones parejos. Condimentalos con sal y pimienta de ambos lados.
Calentá el aceite y la manteca en una sartén amplia. Agregá el pollo y doralo durante 3 o 4 minutos por lado. Retiralo de la sartén y reservalo en un plato.
Separá la parte blanca de la parte verde de las cebollas de verdeo. Cortá ambas en rodajas finas, pero mantenelas separadas.
En la misma sartén agregá la parte blanca del verdeo y el ajo picado. Cociná a fuego medio durante 2 o 3 minutos, revolviendo para que no se quemen.
Incorporá el caldo y raspá suavemente el fondo de la sartén para recuperar todo el sabor que dejó el pollo. Cociná durante 3 minutos.
Agregá la crema de leche y la mostaza. Mezclá bien y cociná a fuego bajo hasta que la salsa comience a espesar.
Volvé a colocar el pollo en la sartén. Cocinalo dentro de la salsa durante 6 a 8 minutos, girándolo una vez, hasta que esté completamente cocido y jugoso.
Agregá la mayor parte de las hojas verdes de la cebolla de verdeo. Cociná durante 1 minuto más y corregí la cantidad de sal y pimienta.
Serví el pollo cubierto con abundante salsa y acompañalo con las papas noisette. Terminá con el verdeo restante por encima.
Tips y consejos
No cocines demasiado el pollo al dorarlo: en la primera cocción solo debe tomar color por fuera. Después terminará de cocinarse lentamente dentro de la salsa. Si se cocina por completo desde el comienzo, puede quedar seco cuando llegue el momento de servirlo.
Usá pechugas de un grosor parejo: si una parte queda demasiado gruesa y otra muy fina, no se cocinarán al mismo tiempo. Podés abrir las pechugas o cortarlas en medallones similares para lograr una cocción más uniforme.
Aprovechá el fondo de la sartén: los pequeños restos dorados que quedan después de cocinar el pollo concentran mucho sabor. Al incorporar el caldo, raspá el fondo suavemente con una cuchara de madera para integrarlos a la salsa.
No hiervas la crema con demasiada fuerza: cociná la salsa a fuego bajo una vez incorporada la crema. Un hervor excesivo puede hacer que se reduzca demasiado rápido, quede pesada o pierda su textura suave.
Agregá la parte verde al final: las hojas verdes son más delicadas que la parte blanca. Si se cocinan durante demasiado tiempo, pierden su color fresco y su sabor característico. Reservá un poco para decorar el plato justo antes de servir.
Controlá la consistencia de la salsa: debe cubrir el pollo sin quedar completamente espesa. Si se reduce demasiado, agregá unas cucharadas de caldo. Si queda muy líquida, retirás el pollo y la cocinás unos minutos más a fuego bajo.
Escurrí muy bien las papas: el exceso de agua puede dejar el puré demasiado blando y dificultar la formación de las bolitas. Después de colarlas, podés devolverlas a la olla caliente durante 1 minuto para que pierdan la humedad restante.
No agregues leche al puré: para preparar papas noisette se necesita una mezcla firme. La leche puede volverla demasiado blanda y provocar que las bolitas se deformen o se abran al cocinarlas.
Enfriá la mezcla antes de darles forma: cuando el puré está caliente resulta más pegajoso y difícil de manipular. Al enfriarse, la manteca y la fécula ayudan a que tome mayor consistencia.
Cociná las noisette en tandas pequeñas: colocar demasiadas juntas reduce rápidamente la temperatura del aceite. Esto hace que absorban más grasa y que tarden en dorarse. Lo mejor es cocinar pocas por vez y esperar a que el aceite recupere temperatura entre cada tanda.
También se pueden hacer al horno: acomodalas en una bandeja aceitada, pincelalas con un poco de aceite y cocinalas a 220 °C hasta que estén doradas. No quedan exactamente iguales a las fritas, pero resultan más prácticas y livianas.
Serví el plato inmediatamente: la salsa estará cremosa y las papas conservarán mejor su exterior dorado. Si se dejan mucho tiempo dentro de la salsa, las noisette pueden perder su textura.
El pollo al verdeo con papas noisette se disfruta mejor recién preparado, con la salsa caliente y las papas bien doradas.

Es un plato abundante que puede acompañarse con una ensalada sencilla.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *