PARTE 2: LA TRAMPA CAMBIÓ DE DUEÑO

No podía enfrentarme a Flynn.

No así.

Tenía el cuerpo debilitado, estaba en medio del océano y acababa de descubrir que tres personas esperaban que desapareciera antes del amanecer.

Así que hice lo único que ellos no esperaban.

Seguí fingiendo estar drogada.

Regresé a la suite agarrándome de las paredes. En el baño cerré la puerta, abrí el grifo y me obligué a pensar.

Mi padre me había enseñado algo desde pequeña:

Cuando alguien cree que ya ganó, deja de proteger sus secretos.

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