PARTE 2 — EL HOMBRE QUE NADIE RECONOCIÓ

Cayó de rodillas.

Un murmullo recorrió la sala.

—¡Tuviste suerte! —gritó.

Se levantó furioso y lanzó una combinación de golpes.

Esquivé el primero.

Bloqueé el segundo.

Y cuando intentó golpearme nuevamente, sujeté su muñeca y lo inmovilicé sin lastimarlo.

—Basta, Blake.

Pero él se negó a escuchar.

En las gradas, un anciano con una chaqueta militar se había puesto lentamente de pie.

Sus ojos estaban clavados en mí.

—Dios mío… —susurró.

El hombre que estaba a su lado preguntó:

—¿Qué ocurre, coronel?

El veterano tragó saliva.

—Ese hombre… yo lo conozco.

Blake consiguió liberarse y retrocedió jadeando.

—¡Deja de huir y pelea de verdad!

El anciano bajó lentamente las escaleras.

—Muchacho, no tienes idea de quién está frente a ti.

Blake se rio.

—¿Otro viejo que quiere darme lecciones?

El veterano lo ignoró.

Se acercó a la colchoneta y pronunció un nombre que no había escuchado en casi una década.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *