definitiva.
Me había equivocado.
Había sido la puerta de salida.
Y, quizá, el mejor regalo que alguien que nunca supo valorarme pudo darme.
definitiva.
Me había equivocado.
Había sido la puerta de salida.
Y, quizá, el mejor regalo que alguien que nunca supo valorarme pudo darme.