PARTE 2 / Después de cinco años de matrimonio, mi hija de cuatro años me susurró: “

que debía compensarte.

Su voz temblaba.

—Por eso siempre te puse primero.

Diego lloraba.

—Papá…

—Pero para darte todo a ti, se lo quité a tu hermana.

Laura intentó acercarse.

—Eduardo, yo hice esto porque todavía te amo.

—No.

—Me arrepentí de nuestro divorcio. Cada vez que venía y veía a Mariana ocupando mi lugar…

—Ese lugar no era tuyo.

Laura se quedó inmóvil.

 

—Entonces dime que no me quieres.

Eduardo negó con la cabeza.

—No te quiero.

—¿Y a ella sí?

Tardó demasiado en responder.

Después dijo:

—Sí.

Laura rio con amargura.

—Qué conveniente darte cuenta ahora.

Aquella frase lo golpeó.

—Crees que Mariana va a regresar porque hoy descubriste la verdad, ¿verdad?

Eduardo no respondió.

—La sacaste de tu familia veintiocho veces. Dejaste que tu hijo humillara a su hija. Permitiste que tus padres me llamaran a mí “nuera” mientras la trataban como una extraña.

Laura tomó su

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