Él observó a los demás.
—Preferiría en privado.
—Yo preferí que mi despido fuera en privado.
El golpe fue barato.
Lo supe en cuanto salió de mi boca.
Ethan también.
Durante unos segundos estuvimos en silencio.
—Te lo merecías —añadí—. Pero no necesito hacer esto.
Me levanté.
Fuimos a una sala.
Cerró la puerta.
Parecía diez años mayor que el lunes.
—Quería disculparme.
Esperé.
—Juzgué tu puesto sin entenderlo. Asumí que eras parte de la estructura política de Robert. Llegué con instrucciones de reducir costes y cambiar la cultura, y…
Se detuvo.
—Eso suena como una explicación —dije.
—Lo es.
—No como una disculpa.
Asintió lentamente.
Después volvió a empezar.
—Te humillé delante de tus compañeros. No tenía suficiente información. Y cuando las consecuencias aparecieron, mi primera reacción fue intentar culparte. Estuvo mal.
Aquello sí era diferente.
—Sí.
—Lo siento.
No dije “no pasa nada”.
Porque sí había pasado.
