hermano siempre lograba convencer a alguien para que le resolviera sus problemas.
Lena me pidió que no fuera injusta.
Le dije que estaba harta de que todo girara en torno a Derek.
Nos despedimos con frialdad.
Nunca volvimos a hablar. Durante ocho años, creí que aquella discusión había puesto fin a nuestra amistad.
Ahora comprendía que, a pesar de estar enfadada conmigo, Lena había intentado ayudar a mi hermano.
Y, esa misma noche, ella desapareció.
Me senté sobre una piedra al borde del camino.
Por primera vez desde que comenzó la investigación, lloré sin intentar contenerme.
No lloraba solo por lo que le pudiera haber ocurrido a Lena.
Lloraba por los cumpleaños que me había perdido.
Por las llamadas telefónicas que nunca llegaron.
Por los años que pasé creyendo que ella había decidido borrarme de su vida.
Y por la posibilidad de que, a medida que pasara el tiempo, la
