Derechos de autor.
Bigamia.
Fraude fiscal.
Embargo preventivo.
Cada palabra era una puerta cerrándose sobre Adrian.
Mi celular volvió a sonar.
Esta vez era mi asistente, Elena.
—Señora, tenemos más información sobre la boda.
—Habla.
—Clara no solo exhibió sus bocetos. También presentó una línea de vestidos bajo el nombre “M-M Bridal”. Dijo que el vestido que llevaba era la pieza inaugural.
Apreté el volante.
—¿Usó mi diseño como lanzamiento comercial?
—Sí.
—¿Hay material grabado?
—Todo. La ceremonia fue transmitida a invitados internacionales y algunos medios de moda locales. Tenemos capturas, video completo y publicaciones de Clara diciendo que “cada puntada salió de su corazón”.
Sentí una risa amarga subirme por la garganta.
Cada puntada.
Clara Hayes no sabría construir un corsé interno aunque su vida dependiera de ello. Su familia tenía un taller, sí, pero uno de producción barata, atrasado en impuestos y acostumbrado a copiar patrones de internet.
