—No borres nada, no muevas nada y no cambies tu relato para protegerte —le indicó—. Lo que hiciste también tendrá que explicarse.
Valeria miró a Abril mientras la sacaban de la casa.
—Lo sé.
Julián escuchó esa parte.
Y encontró su nueva defensa.
—Perfecto —dijo—. Porque aquí la única persona que mandó deliberadamente a Abril hacia esa escalera fuiste tú.
Valeria sintió miedo.
No porque la acusación fuera completamente falsa, sino porque contenía una parte verdadera.
Eso la hacía peligrosa.
—Yo voy a declarar exactamente lo que hice —respondió.
Julián sonrió con desprecio.
—A ver quién te cree después.
Horas más tarde, mientras Abril permanecía bajo observación, Julián intentó hablar con Valeria a solas.
Ella se negó.
Él insistió por teléfono.
—Podemos arreglar esto.
Valeria dejó el altavoz activado mientras su abogada escuchaba.
—¿Qué quieres arreglar?
—Yo renuncio a lacompañía. Mamá se va de la casa.
