Mandó a su esposa al manicomio para casarse con su amante, pero en plena boda ella apareció en un superdeportivo con un “regalo” que lo destruyó todo…

El día que la llevaron, Mariana lo miró con lágrimas corriendo por sus mejillas:
— Yo no estoy enferma, solo estoy cansada… Tú me crees, ¿verdad?

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Mandó a su esposa al manicomio para casarse con su amante, pero en plena boda ella apareció en un superdeportivo con un “regalo” que lo destruyó todo…

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