Los cardiólogos explican: cómo beber agua para tener un corazón sano después de los 60 años.

1. Beber agua helada: un shock repentino para el cuerpo.

Beber agua muy fría, especialmente después de hacer ejercicio, caminar o exponerse al calor, puede alterar repentinamente el equilibrio interno del cuerpo. Las temperaturas extremadamente bajas estimulan fuertemente el nervio vago, que desempeña un papel importante en la regulación del ritmo cardíaco.

Esta reacción repentina puede provocar:

Disminución repentina de la frecuencia cardíaca,
espasmo de las arterias coronarias,
dolor en el pecho, mareos o desmayos.

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