tiene derecho a conocer esta propuesta.
—Valeria no sabe lo que necesita.
—Tiene 29 años.
—También tiene una lesión grave y un padre que no sobreviviría a otro accidente.
Gonzalo tomó la caja y volvió a cerrarla.
—Usted fue contratada para obedecer, no para transformar esta casa.
—Tal vez esta casa necesita transformarse.
La amabilidad desapareció de su rostro.
—Tenga cuidado. Está intentando reemplazar a su hijo con una mujer vulnerable. Cuando Valeria aprenda a necesitarla, usted se sentirá importante otra vez.
Las palabras tocaron una herida real. Teresa pasó la noche preguntándose si Gonzalo tenía razón.
Al amanecer llamó a Emiliano y le contó todo.
—Mamá, tú no estás consiguiendo que dependa de ti —respondió él—. Le estás enseñando a depender de sí misma. Es lo que debiste hacer conmigo desde el principio.
Teresa volvió al trabajo con una decisión.
No haría nada a escondidas de Valeria.
Le mostró
