casi la totalidad del precio original del departamento. Rodrigo sabía, además, que una disputa judicial obligaría a revisar movimientos, comunicaciones y el intento de obtener aquel poder para vender.
Finalmente llegaron a un acuerdo formal.
Rodrigo cedió su participación en el departamento dentro del convenio económico de separación, a cambio de cerrar otras reclamaciones patrimoniales entre ambos.
Mariana no celebró.
Simplemente respiró.
Creía que la pesadilla había terminado.
Hasta que una mañana, mientras preparaba café, el olor la hizo correr al baño.
Vomitando frente al lavabo recordó algo.
Su periodo llevaba varias semanas de retraso.
Compró una prueba camino al trabajo.
No se atrevió a usarla hasta la noche.
Dos líneas.
Mariana se quedó sentada en el borde de la bañera durante mucho tiempo.
Estaba embarazada.
La noticia que meses atrás habría celebrado abrazada a Rodrigo llegó ahora acompañada de miedo.
Lloró.
No porque no quisiera al bebé.
Lo había
