Historia: Nunca mendigues amor… Aprende del cuervo.

Hay verdades que nos acompañan en silencio, aunque tardemos en aceptarlas. Una de ellas es que solo empezamos a vivir plenamente cuando dejamos de desear ser como otros y nos atrevemos a ser nosotros mismos. A veces, lo que creemos que nos falta está ya dentro de nosotros, pero lo hemos olvidado o dejado de ver.

Historia

El cuervo del bosque

En lo más alto de un antiguo bosque, donde los árboles se alzaban como gigantes milenarios y la luz del sol se filtraba entre las hojas como hilos dorados, vivía un cuervo. Era una ave imponente, de alas anchas, plumaje negro como la noche y una voz grave que resonaba como un eco antiguo. Nadie lo temía, pero tampoco se le acercaban. Lo observaban desde lejos, como si su presencia recordara algo triste, algo incomprendido. Y él lo sentía.

Vida salvaje

Cada mañana, el cuervo despertaba con los primeros rayos del sol. Se sacudía las gotas de rocío de sus alas y se posaba en la rama más alta del viejo roble. Desde allí observaba el mundo. Siempre fijaba su mirada en ella: la paloma blanca, delicada, con un canto suave que parecía sanar el aire. Volaba cerca del suelo, rodeada de los   animales del bosque que la admiraban y celebraban. “Qué hermosa es”, decían. “Qué paz transmite”.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *