Tienen el poder de destruir vidas, pero también hay mujeres que, recogiendo esos mil pedazos rotos, logran construir un imperio y una felicidad que ningún traidor podría alcanzar jamás.
En nuestra noche de bodas mi esposo me rechazó porque estaba cansado, pero en la madrugada oí gemidos que venían de la habitación de mi suegra, y lo que vi cuando abrí la puerta me heló la sangre…
