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Cuarta casa –
Falta de valoración
Si has elegido la cuarta casa, la carencia que experimentas no es material ni práctica, sino profundamente humana: no te sientes valorado. Haces todo lo necesario. Quizás incluso más de lo necesario. No te rindas; ni en el trabajo, ni en casa, ni con tu familia o tus amigos. Haz aquello que es importante para ti y lo que otros harían por ti. ¿Y qué recibes a cambio? Silencio.
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No hubo reconocimientos ni premios. Si alguien hubiera aparecido, habría dicho: «
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Ya veo, fue lo que fue. Esto es correcto. Eres tú. Eso habría bastado. Pero de alguna manera, es demasiado para ti.
La cuarta casa se revela a aquellos que han sido invisibles durante mucho tiempo. No porque no la noten, sino porque la gente está acostumbrada a observar, a observar para poder observar. Te consideran tan importante que olvidan que eres humano. Olvidan recurrir a otra persona para obtener retroalimentación, comentarios y…
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Lo más importante es: Simplemente porque sí.
Que algo no encaje no significa que no forme parte de ello. Significa que ha llegado el momento de decirlo. Sin ira, sin amargura, sino con chocolate. Dile a tu pareja que más adelante te rechazará. Dile a tu jefe que tu trabajo vale más. Dile a tu familia que tú también existes. No pidas demasiado; pide solo aquello ante lo que siempre has reaccionado de forma positiva.
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Quinta casa: Falta de alegría
Si has elegido la quinta casa, la respuesta podría resumirse en una sola palabra: tú.
