“¡No lo toquen! ¡Él quiere vivir!” gritó.
Mientras el caos se desataba, ocurrió algo increíble.
Alejandro emitió un sonido.
Luego, con un esfuerzo inmenso, abrió los ojos—completamente consciente.
Levantó su mano temblorosa y señaló a Lorena y Mauricio.
“M… ase… sinos…”
La habitación quedó en silencio.
En los días siguientes, la verdad estalló en un escándalo nacional. Bajo protección, Alejandro comenzó una recuperación dolorosa, impulsado por la determinación—y por la presencia inquebrantable de Lupita.
A medida que recuperaba su fuerza, descubrió toda la traición:
Lorena y Mauricio habían mantenido una relación durante años.
Habían robado millones de su empresa.
Y lo peor de todo: el accidente había sido provocado deliberadamente.