El millonario fingó viajar a Europa… y las cámaras revelaron quién aterrorizaba a sus hijas

Las niñas brincaron del susto.

Daniela cerró su libro de inmediato. Martina bajó la mirada y presionó su conejo.

No reaccionaron como niñas sorprendidas por un regaño.

Reaccionaron como niñas que ya sabían lo que venía.

Patricia le arrancó el peluche a Martina y lo lanzó al sillón.

—Cuando su papá no está, aquí mando yo. ¿Entendieron?

Daniela se acercó a su hermana y le tomó la mano.

Rosa entró desde el pasillo.

—Señorita Patricia, ellas no hicieron nada malo.

Patricia giró con una furia que le dio a Emiliano frente a las pantallas.

—¿Te pedí tu opinión?

—No, señora.

—Entonces recuerda tu lugar.

Rosa no respondió, pero se colocó delante de las niñas.

Patricia, alarmante de una manera extraña, abrió su bolso y sacó una cajita de terciopelo.

Emiliano reconoció la pulsera desaparecida.

La mujer caminó hacia la habitación de Rosa y, mirando directamente a las niñas, les dijo:

—Hoy van a aprender lo que pasa cuando alguien intenta quitarme lo que es mío.

Y lo que Patricia hizo después de dejar a Emiliano con la mano congelada sobre el botón de la puerta, incapaz de creer lo que estaba a punto de ocurrir…

PARTE 2: Para obtener más información,

PARTE 2

En la pantalla, Patricia abrió el cajón de la cómoda de Rosa y metió la pulsera debajo de una pila de uniformes.

Después regresó a la sala como si nada.

—Daniela, ve por el teléfono de la casa —ordenó—. Vamos a llamar a tu papá para decirle que encontramos a la ladrona.

Daniela no se mueve.

Patricia se acercó hasta quedar frente a ella.

—Te estoy hablando.

—Rosa no robó nada —murmuró la niña.

El golpe no fue con la mano.

Patricia tomó el libro de Daniela y lo aventó contra la pared.

—No vuelvas a contradecirme.

Martina empezó a llorar. Rosa quiso acercarse, pero Patricia levantó un dedo.

—Ni un paso más. En cuanto Emiliano vea la pulsera en tu cuarto, te vas a la cárcel.

Rosa respiró hondo y miró a las niñas.

—Suban a su habitación, por favor.

—No —dijo Patricia—. Se quedan. Quiero que vean cómo se saca la basura de esta casa.

Emiliano se levantó de golpe.

Ramiro le cerró el paso.

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