GANT tuvo una presencia especialmente importante dentro de esa cultura.
La tienda cooperativa de Yale llegó a vender camisas de la marca y la relación entre GANT y los estudiantes ayudó a convertir sus diseños en una referencia universitaria. La compañía afirma que sus camisas fueron rápidamente adoptadas por estudiantes de Yale y que posteriormente su popularidad se extendió hacia otros campus.
El locker loop comenzó entonces a aparecer en muchas de aquellas camisas.
Otros fabricantes también adoptaron detalles similares.
Poco a poco, algo diseñado originalmente para servir como gancho se convirtió en una señal visual de cierto tipo de camisa.
El lazo también terminó relacionado con el romance
Aquí comienza una de las partes más curiosas de la historia.
Durante las décadas de 1950 y 1960 circuló entre determinados estudiantes universitarios una costumbre relacionada con los locker loops.
Según diferentes relatos sobre aquella época, algunos estudiantes varones cortaban o retiraban el lazo de su camisa cuando comenzaban una relación estable.
El significado era parecido a decir públicamente:
“Ya tengo pareja”.
También existen historias que cuentan que algunas estudiantes arrancaban el lazo de la camisa de un joven que les gustaba.
En algunos casos, aquello podía incluso provocar que la parte posterior de la camisa se dañara.
La costumbre habría funcionado como una especie de código romántico informal dentro de determinados campus.
La mujer podía, a su vez, llevar una prenda o accesorio perteneciente al muchacho para indicar que estaban saliendo.
Con el tiempo aparecieron variaciones de la historia y seguramente no todos los estudiantes participaron en esta tradición, pero el relato quedó estrechamente asociado con el locker loop dentro de la cultura Ivy League.
Imagínalo en el contexto actual.
Hoy una persona podría cambiar su estado sentimental en una red social.
