Lo que sí está mucho mejor documentado es el papel que tuvo una famosa empresa estadounidense en convertir aquella pequeña pieza en un símbolo de moda.
GANT y la transformación del “locker loop”
Para entender cómo el pequeño lazo llegó a las camisas modernas debemos viajar a New Haven, Connecticut, durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Allí se desarrolló GANT, una firma estrechamente relacionada con la fabricación de camisas y con el estilo que posteriormente sería conocido como Ivy League.
GANT fue fundada como marca en New Haven en 1949 por Bernard Gantmacher junto con sus hijos Marty y Elliot. La compañía tenía una relación particularmente cercana con el entorno universitario porque Yale se encontraba en la misma ciudad.
Durante los años cincuenta y sesenta, la empresa comenzó a introducir una serie de detalles característicos en sus camisas Oxford.
Entre ellos se encontraban el famoso locker loop, un pliegue central en la espalda, botones particulares en el cuello y otros elementos que terminaron asociados con el diseño clásico de la camisa Oxford estadounidense.
La propia historia oficial de GANT incluye el locker loop entre las innovaciones que ayudaron a definir sus camisas y el estilo de la marca.
A partir de entonces, ese pequeño lazo comenzó a tener una segunda vida.
Ya no era únicamente una herramienta para colgar una camisa.
Se estaba convirtiendo en moda.
De una solución práctica al estilo Ivy League
Las universidades estadounidenses ejercieron una enorme influencia sobre la moda masculina del siglo XX.
En instituciones como Yale, Harvard, Princeton y otras universidades del noreste se desarrolló un estilo caracterizado por prendas relativamente sencillas pero cuidadosamente combinadas.
Camisas Oxford.
Pantalones chinos.
Mocasines.
Suéteres.
Chaquetas deportivas.
Corbatas discretas.
Ese conjunto terminaría formando parte de lo que hoy muchas personas reconocen como estilo preppy o Ivy League.
