Chapter 2: LA VERDAD DETRÁS DEKA RAAQUEL FRASCO

para que se detuviera. No hacía falta. Las luces siguieron de largo, y yo me quedé donde estaba, abrigada, con mi padre al otro lado de la mesa y la puerta entre el frío y yo, por fin del lado correcto.

—Abrígate —dijo él, muy bajo, y sonrió con la sonrisa cansada de los días ordinarios.

—Ya estoy —respondí.

Y era verdad.

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