Chapter 2: LA VERDAD DETRÁS DEKA RAAQUEL FRASCO

hablara del sobre. No había sido un impulso de miedo al final. Había sido un plan corto y cobarde, y yo había estado dentro de la casa, haciendo deberes, mientras me preparaban una culpa.

—¿Ella creyó que papá me echaría?

—Dice que no. Dice que pensó que él te gritaría, te castigaría sin salir, y que después todo se calmaría. Cuando cerró la puerta, Karen se quedó dentro. No abrió. Eso también lo ha dicho.

La imagen me golpeó más que el número de los ochenta mil dólares. Mi hermana al otro lado de la madera. Mi voz en el porche. Su mano, que yo conocía de memoria, sin tocar el cerrojo.

—Quiero oírlo de ella —dije—. No hoy. Pero de ella.

—Lo tendrás —dijo Rebecca—. No a solas. Y no mientras estés así.

Papá volvió por la tarde. Esta vez traía el abrigo azul marino, doblado sobre el brazo,

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