La verdadera madurez es saber caminar solo para elegir mejor juntos
Un hombre encuentra este nuevo equilibrio cuando se reconcilia consigo mismo. Y es precisamente en este momento cuando se vuelve capaz de amar plenamente — sin miedo, sin dependencia, con total libertad.
La verdadera fuerza no reside en quién camina a tu lado, sino en la persona en la que te conviertes al aprender a avanzar por tu cuenta.