Los zapallos en almíbar son un clásico de esos que recuerdan a las recetas de antes, con trozos tiernos por dentro y una superficie firme que permite que mantengan bien la forma.
En esta versión no vamos a usar cal viva: el bicarbonato ayuda a conseguir una mejor textura y después el zapallo se cocina lentamente en un almíbar aromático.

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Ingredientes
- 1 kg de zapallo limpio
- 700 gr de azúcar
- 1 litro de agua
- 2 cdas de bicarbonato de sodio
- 1 rama de canela
- 3 clavos de olor
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 trozo de cáscara de limón
- Agua extra, cantidad necesaria
Preparación
- Pelá el zapallo, retirale las semillas y las fibras del centro. Cortalo en trozos medianos y parejos, procurando que no sean demasiado pequeños porque deben conservar su forma durante la cocción.
- Colocá los pedazos en un recipiente amplio y cubrilos completamente con agua fría. Agregá las 2 cucharadas de bicarbonato y mezclá suavemente.
- Dejá reposar el zapallo entre 4 y 6 horas. Este paso ayuda a que la parte exterior quede más firme y evita que los trozos se desarmen fácilmente cuando entren en contacto con el almíbar.
- Pasado el tiempo de reposo, descartá toda el agua y enjuagá los trozos varias veces bajo abundante agua corriente. Es importante eliminar completamente cualquier resto de bicarbonato.
- En una olla grande colocá el litro de agua, el azúcar, la rama de canela, los clavos de olor y la cáscara de limón.
- Llevá a fuego medio y revolvé solamente al comienzo, hasta que el azúcar se haya disuelto. Una vez que rompa hervor, cociná durante unos 5 minutos para comenzar a formar el almíbar.
- Incorporá cuidadosamente los trozos de zapallo. Bajá un poco el fuego y cociná lentamente entre 40 y 50 minutos.
- Durante la cocción, evitá revolver con fuerza. Si necesitás moverlos, hacelo sacudiendo ligeramente la olla o utilizando una cuchara con mucho cuidado para no romperlos.
- Cuando el zapallo esté tierno al pincharlo pero todavía conserve su forma, agregá la esencia de vainilla y cociná durante 5 minutos más.
- Retirá la olla del fuego y dejá que los zapallos se enfríen dentro del mismo almíbar. De esta manera absorben mejor el sabor y quedan más jugosos.
- Una vez fríos, podés colocarlos en un recipiente limpio con suficiente almíbar para mantenerlos cubiertos. Guardalos en la heladera hasta el momento de servir.
Tips y consejos
- Elegí un zapallo firme y de pulpa compacta para obtener mejores resultados.
- Enjuagá muy bien después del reposo con bicarbonato.
- Los trozos grandes resisten mejor la cocción y quedan más atractivos al servir.
- No cocines a fuego demasiado fuerte porque el zapallo puede romperse antes de que el almíbar tome cuerpo.
- Podés dejarlo reposar en el almíbar de un día para el otro para intensificar el sabor.
- La canela y los clavos son opcionales, pero aportan ese aroma clásico de esta preparación.
Los zapallos quedan brillantes, dulces y tiernos por dentro, mientras mantienen una superficie firme que evita que se desarmen al servirlos.
Es una forma sencilla de preparar este clásico casero sin recurrir a la cal viva y con ingredientes fáciles de conseguir.