a la hija de Richard entre los brazos. Y mi niño de cuatro años se aferraba a mí con la pijama sucia después de haber sido obligado a gatear por su propio hogar.
Le besé el cabello a Ethan. Luego miré a Richard de frente. —Entonces me aseguraré de que ninguno de ustedes siga creyendo que esta es su CASA.
Richard se rio. No tenía idea de lo que iba a pasar después. Sin bajar a Ethan, me agaché, tomé del piso la maleta que había soltado al entrar y la levanté con la mano libre. ────────────────────── Escribe CASA y continuaré.
(Sé que quieres saber qué sigue. Continúa leyendo en los comentarios de abajo.)
