VOLVIÓ A CASA ANTES DE LO PREVISTO… Y DESCUBRIÓ A SU HIJO DE PIE MIENTRAS LOS DEMÁS CENABAN

que se le partía el corazón. —Por supuesto. Nunca tendrás que pedir permiso para comer en tu propia casa.

Elliot empezó a comer rápidamente. —Despacio —le dijo Daniel—. Nadie te va a quitar el plato.

Aquellas palabras le hicieron comprender que el problema era mucho más serio de lo que parecía. Más tarde, Daniel entró en la habitación de Elliot.

Allí encontró una fotografía de Anna escondida dentro de la funda de la almohada. —¿Por qué la escondiste? Elliot bajó la voz. —Claire la tira cuando la encuentra.Después abrió un cajón y sacó varios folletos. Daniel los tomó.

Eran información sobre un internado, una residencia para menores y un programa especializado para niños con dificultades de adaptación.

—¿Quién te dio esto? —Claire. Dice que, si sigo causando problemas, algún día tú entenderás que estarías mejor sin mí.

Daniel sintió una mezcla de rabia y tristeza. Abrazó a su hijo. —

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