yace en la cama, disfrutando de un momento de intimidad. El marido, vencido por la curiosidad, hace una pregunta que deja perpleja a su esposa: quiere saber con cuántos hombres ha estado en el pasado. La mujer, sin embargo, no responde, permaneciendo inmóvil y mirando al techo, como si…
La pregunta la había tomado por sorpresa.
A pesar del silencio de su esposa, el marido insiste, intentando asegurarle que su petición surge del deseo de transparencia y confianza en su relación. Al ver a su esposa aún en silencio y casi impasible, el marido se siente culpable, temiendo haberla molestado con su curiosidad.
“Lo siento, no quise molestarte. Solo pensé que podríamos tener una relación abierta y de confianza”, dice el hombre, visiblemente avergonzado. Sin embargo, sus palabras parecen…
Con la mirada fija en el techo, no mostraba ningún indicio de querer responder a la pregunta.
El marido, amargado, intentaLuego,
