¡Qué tranza, banda chismosa y, hasta hace ratito, mal informada del internet!
Si hace apenas unos minutos sentiste que se te bajó la presión, que el aire te faltó y que una vibra más pesada que una cruda de mezcal barato recorrió el ambiente, no estabas loco. Fue el impacto colectivo, el “¡Ay, güey!” simultáneo de millones de mexicanos y latinos recibiendo la misma maldita notificación en sus pantallas.
Ahà estaba, parpadeando con esa urgencia roja que ya conocemos, el texto que nos heló la sangre y nos hizo escupir el café: “ÚLTIMA HORA Alerta Mundial Máxima : Inicia la gue…Ver más”.
¡Ese pinche “…ver más”! ¡Esos tres puntitos suspensivos del mismĂsimo Diablo! En ese instante, el tiempo se detuvo en la oficina, en el metro, en la fila de las tortillas. ÂżInicia la quĂ©? ÂżLa guerra? ÂżLa huelga? ÂżLa peda? Pero cuando dice “Alerta Mundial Máxima”, la tripa te avisa que no es nada bueno. La incertidumbre es peor que la verdad, dicen por ahĂ, y mi raza, se nos frunciĂł el asterisco a todos.