Tomates confitados con ajo y albahaca

Los tomates confitados se cocinan lentamente con aceite de oliva, ajo y hierbas hasta quedar tiernos, dulces y llenos de sabor.

Son ideales para servir sobre tostadas, acompañar pastas, sumar a ensaladas, preparar bruschettas o completar una tabla de quesos.

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Ingredientes

  • 500 gr de tomates cherry
  • 8 dientes de ajo
  • 120 ml de aceite de oliva
  • 1 cdita de orégano seco
  • ½ cdita de tomillo seco
  • 1 cdita de azúcar
  • Sal a gusto
  • Pimienta negra a gusto
  • 1 puñado de hojas de albahaca fresca

Preparación

  1. Precalentá el horno a 150 °C.
  2. Lavá los tomates cherry y secalos muy bien con papel de cocina. Es importante retirar el exceso de agua para que puedan asarse correctamente.
  3. Pelá los dientes de ajo. Podés dejarlos enteros o cortarlos por la mitad cuando sean muy grandes.
  4. Colocá los tomates en una fuente pequeña para horno. Procurá que queden juntos, pero sin formar demasiadas capas.
  5. Distribuí los dientes de ajo entre los tomates.
  6. Agregá el orégano, el tomillo, el azúcar, la sal y la pimienta negra.
  7. Incorporá el aceite de oliva y mezclá cuidadosamente para cubrir todos los ingredientes.
  8. Llevá la fuente al horno durante aproximadamente 60 a 75 minutos.
  9. A mitad de la cocción, mové suavemente la fuente o girá algunos tomates para que se cocinen de manera pareja.
  10. Los tomates estarán listos cuando se vean arrugados, muy tiernos y ligeramente dorados, pero todavía conserven su forma.
  11. Retirá la fuente del horno y dejá reposar durante 10 minutos.
  12. Agregá las hojas de albahaca fresca mientras la preparación todavía esté tibia.
  13. Mezclá con suavidad para evitar que los tomates se rompan demasiado.
  14. Servilos tibios o dejalos enfriar por completo antes de utilizarlos.

Tips y consejos:

  • Elegí tomates cherry maduros, firmes y de tamaños similares para conseguir una cocción uniforme.
  • Secá bien los tomates después de lavarlos. La humedad puede hacer que se hiervan en lugar de confitarse.
  • Utilizá una fuente pequeña para que los tomates queden parcialmente rodeados por el aceite y los jugos de cocción.
  • Cocinalos a temperatura baja. El objetivo es concentrar su sabor lentamente sin quemar la piel.
  • La cdita de azúcar ayuda a realzar el dulzor natural del tomate y suaviza su acidez.
  • No agregues la albahaca fresca desde el comienzo porque puede oscurecerse y perder su aroma.
  • Podés incorporar romero, laurel o ají molido para darles un sabor diferente.
  • Los ajos confitados quedan suaves y cremosos, por lo que también pueden untarse sobre pan tostado.
  • Para servirlos como aperitivo, acompañalos con mozzarella, burrata, ricota o queso crema.
  • También podés utilizarlos junto con su aceite para condimentar pastas, pizzas y ensaladas.
  • Conservá los tomates en la heladera, completamente cubiertos y en un recipiente hermético, durante un máximo de 4 días.

Estos tomates confitados quedan jugosos, aromáticos y con un sabor mucho más intenso que los tomates frescos.

Servilos con pan crocante o utilizalos para transformar platos sencillos en preparaciones irresistibles.

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