No son premios.
No son herencia.
No es del tamaño de una viuda.
Se trata de creatividad.
Esta leyenda poseía un don inmenso.
Tenían una forma de hablar, actuar e incluso expresarse que te hacía sentir comprendido. Era como si cruzaran la pantalla, el escenario o la página y dijeran: “Te entiendo”.
Y siempre parece posible. Real. Humano.