En una época en la que los tatuajes son visibles prácticamente en todas partes —en las redes sociales, la televisión, los deportes y la vida cotidiana— mucha gente se pregunta si no tener un tatuaje se está convirtiendo en algo especial.
La respuesta es: no necesariamente.
A pesar de la inmensa popularidad de esta forma de arte corporal, todavía hay muchas personas mayores de 40 años que no tienen ningún tatuaje y nunca han pensado en hacerse uno. No lo ven como una limitación ni como un motivo para destacar.
De igual modo, las personas con tatuajes no tienen que explicar sus decisiones ni adaptarlas a las expectativas de los demás. Lo más importante es que la elección esté en consonancia con sus propias creencias.
En un mundo lleno de tendencias y modas cambiantes, es fácil ceder a la presión social. Sin embargo, las decisiones sobre nuestro propio cuerpo son exclusivamente nuestras. Esto aplica tanto a hacernos nuestro primer tatuaje como a elegir conscientemente no tener ninguno.
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