contienen menos de dos colores.
Por otro lado, un experimento realizado por Kevin Larson y Rosalind Picard demostró que la tipografía puede influir en el estado de ánimo y en nuestra capacidad para resolver problemas. Por ejemplo, leer dos artículos, uno mal escrito y otro bien escrito, generó mayor interacción en el grupo que leyó el artículo con la tipografía correcta.
