“Si quieres un buen hombre, mírale la nariz”: mi madre me enseñó este truco y ya no lo echo de menos en las primeras citas.

6. Nariz ligeramente levantada: optimista, pero también eternamente “juvenil”.
Al tipo opuesto, con la punta ligeramente levantada, mi madre solía llamarlo el “niño eterno”. Según ella, esos hombres suelen tener:

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optimismo, sentido del humor;

deseo de aventura, viajes, nuevas experiencias; 

una actitud más relajada hacia las normas y restricciones.

Saben cómo hacer reír a la gente, sorprenderla y planear una escapada de fin de semana improvisada. La vida con ellos rara vez es aburrida.

La desventaja: a veces son menos serios, les cuesta asumir responsabilidades y posponer decisiones importantes. Si buscas un chico que crezca contigo, esto podría tener sentido. Sin embargo, si estás cansado de criar a tu pareja, este tipo de nariz podría ser una señal de alerta.

7. Nariz pequeña y fina: un hombre precavido, pero también más vulnerable.
Mi madre describió a los hombres con narices pequeñas y delicadas como “almas sensibles”. No obligaciones débiles, sino más atentos a los detalles. A menudo tienen:

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delicadeza en la comunicación;

observación: captan matices, estados de ánimo;

una reacción más fuerte ante las críticas y la grosería.

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