“Si quieres un buen hombre, mírale la nariz”: mi madre me enseñó este truco y ya no lo echo de menos en las primeras citas.

Aventuras y sorpresas: una cima ligeramente ascendente y una curva, pero también hay que aceptar los riesgos.

Y no lo olvides: cualquier nariz puede mentir si cierras los ojos a tu propio corazón ya tu experiencia. El mejor «detector» siempre será la combinación de intuición, observación y respeto por uno mismo.

Información sobre el uso de la IA: Se utilizaron herramientas de inteligencia artificial en la preparación y edición de esta publicación para mejorar la estructura, la claridad lingüística y la presentación del contenido.

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