Su rostro se contrajo.
Porque la verdad no siempre necesita pruebas médicas.
A veces, solo hay que decirla en voz alta.
—Paola me buscó cuando estaba confundido —murmuró—.
—Paola no te hizo la maleta. Paola no te obligó a publicar esa foto. Paola no te obligó a traerme un contrato para quedarte con mi casa.
Bajó la cabeza.
—Mi abogado se encargó del asunto de la casa.
—El abogado no duerme en tu cuerpo.
Silencio.
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