Una señal clara del último año de vida es un cansancio que no desaparece ni con el descanso. La persona puede:
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Dormir muchas horas.
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Tener dificultad para levantarse.
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Sentirse agotada incluso al hablar o caminar.
El cuerpo empieza a conservar su energía para las funciones más básicas. El corazón, los pulmones y los músculos trabajan con menor fuerza. No es pereza ni falta de voluntad: es una transformación física real.
3. Cambios en la memoria y en el comportamiento
Muchos adultos mayores en esta etapa presentan:
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Olvidos frecuentes.
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Confusión.
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Dificultad para seguir conversaciones.
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Momentos de desconexión.
También es común que se vuelvan más callados, menos interesados en conversaciones o actividades. Esto no significa que hayan dejado de amar, sino que su mente procesa el mundo de otra manera.
Aunque no siempre puedan expresarlo, aún sienten el afecto, la presencia y el tono de voz.
4. Infecciones frecuentes y heridas que no sanan