Aunque la dificultad para respirar también puede deberse a problemas pulmonares u otras causas, a veces está relacionada con una alteración del funcionamiento del corazón.
Si la falta de aire es intensa o aparece repentinamente, busca atención de emergencia.
3. Cansancio excesivo y debilidad
Todos podemos sentir cansancio después de un día agotador. Sin embargo, una fatiga nueva, persistente o desproporcionada al esfuerzo habitual no debe ignorarse.
Si actividades sencillas, como subir escaleras o caminar unos minutos, empezarán a resultar mucho más difíciles, conviene consultar con un médico, especialmente si aparecen otros síntomas.
El cansancio tiene muchas causas posibles, como anemia, problemas del sueño, infecciones o alteraciones cardíacas. Por eso, no es posible conocer su origen sin una evaluación adecuada.
4. Presión o dolor en el pecho
Una sensación de presión, opresión, pesadez o dolor en el centro del pecho puede ser una señal de alarma de un infarto, especialmente si dura varios minutos o desaparece y vuelve.
El malestar también puede extenderse a uno de los brazos, la espalda, el cuello, la mandíbula o el estómago.
No esperes a que el dolor sea insoportable para pedir ayuda. Si sospechas que estás sufriendo un infarto, llama inmediatamente al servicio local de emergencias y no te conduzcas tú mismo al hospital.
