—Si reaccionamos demasiado rápido, podríamos lastimarla —añadió con cuidado.
Eso se me quedó grabado.
Así que decidí no reaccionar.
Decidí encontrar la verdad primero.
Esa noche, la cena se sintió diferente. Seguía siendo ruidosa, seguía siendo caótica… pero yo ya no formaba parte de ello de la misma manera.
Estaba observando.
Lily casi no hablaba. Noah no dejaba de mirarla. Maya se quedó en silencio cuando entré.
—¿Qué está pasando? —pregunté.
—Nada —respondió Maya demasiado rápido.
Pero el silencio que siguió me dijo todo—esto no era solo sobre Lily. Involucraba a todos.
Más tarde esa noche, me senté sola en la mesa con la caja frente a mí.
Pensé en cuando tenía dieciocho años. En la vida que había dejado de lado. En cada sacrificio que había hecho por ellos.
Siempre había creído una cosa sin dudar: que los había criado bien.
Pero sosteniendo esa caja… esa certeza empezó a romperse.
Volví a tomar el dinero. No estaba desordenado ni puesto con prisa—estaba cuidadosamente guardado, bien organizado.
—¿Y ahora qué? —preguntó Andrew.
—No voy a esperar más.