PARTE 2 — EL HOMBRE QUE NADIE RECONOCIÓ

Ward, necesitamos que nos acompañe.

Mitchell dio un paso adelante.

—¿De qué se trata?

El agente respiró profundamente.

—Hace cuarenta y ocho horas encontramos a un superviviente de Black Harbor.

Sentí que las piernas me fallaban.

—Eso es imposible. Todos murieron.

El hombre negó lentamente.

—No todos, comandante.

Sacó una fotografía.

En ella aparecía mi mejor amigo.

El mismo hombre cuyo ataúd había acompañado hasta el cementerio nueve años atrás.

Estaba vivo.

Y sostenía un periódico fechado el día anterior.

Pero lo que más me aterrorizó fue el mensaje escrito en el reverso.

«Damon, no confíes en Mitchell. Él fue quien nos traicionó».

Levanté lentamente la mirada hacia el coronel.

Su rostro había perdido todo color.

Y su mano acababa de deslizarse discretamente hacia el interior de su chaqueta.

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