Estos pequeños estuches suelen aparecer en lugares poco transitados , como esquinas altas, techos, detrás de muebles, armarios o rincones donde la limpieza no es frecuente. Allí, la larva se desplaza de forma lenta y casi imperceptible, asomando apenas una parte de su cuerpo para avanzar y volver a ocultarse. Esta conducta le permite protegerse de posibles depredadores y pasar desapercibida dentro del entorno doméstico.
El ciclo de vida de la polilla porta estuche comienza cuando la hembra adulta deposita entre 35 y 50 huevos en superficies cercanas a fuentes de alimento. En aproximadamente una semana, los huevos eclosionan y emergen las larvas, que de inmediato comienzan a fabricar su característico estuche. A partir de ese momento, su actividad principal se centra en alimentarse y crecer hasta completar su desarrollo.
La dieta de estas larvas se basa en materiales que contienen queratina , una proteína presente en plumas, lana, pieles y restos de insectos . También pueden alimentarse de papel y de partículas orgánicas acumuladas en el polvo del hogar. Sin embargo, su consumo es limitado y lento, por lo que rara vez provocan daños visibles o significativos en la vivienda.
