Estos mini strudel se preparan con una masa casera fina y un relleno de peras cocidas, nueces y canela.
Al hornearse, la masa queda dorada y delicada, mientras la fruta conserva humedad y se integra con el azúcar y los frutos secos.
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Ingredientes
Para la masa:
300 gr de harina 0000
1 huevo
120 ml de agua tibia
40 ml de aceite
1 cdita de vinagre blanco o jugo de limón
1 pizca de sal
Harina adicional para estirar
50 gr de manteca derretida para pincelar
Para el relleno:
4 peras firmes
100 gr de nueces
80 gr de azúcar
40 gr de pan rallado
30 gr de manteca
1 cdita de canela
1 cda de jugo de limón
Ralladura fina de medio limón, opcional
1 cdita de esencia de vainilla
1 cda de almidón de maíz
Para terminar:
1 huevo batido
Azúcar impalpable en cantidad necesaria
Preparación
Colocar la harina y la sal en un bowl amplio. Hacer un hueco en el centro y agregar el huevo, el aceite, el vinagre y la mitad del agua tibia.
Comenzar a mezclar desde el centro mientras se incorpora el resto del agua de a poco. La cantidad puede variar ligeramente según la harina, por lo que conviene agregarla gradualmente.
Pasar la preparación a la mesada y amasar durante unos 10 minutos, hasta obtener una masa lisa, flexible y que no se pegue en las manos.
Formar un bollo, pincelarlo con una pequeña cantidad de aceite y cubrirlo. Dejarlo descansar durante 40 minutos a temperatura ambiente. Este reposo es fundamental para poder estirarlo sin que se encoja.
Mientras tanto, pelar las peras, retirarles las semillas y cortarlas en cubos pequeños.
Derretir los 30 gr de manteca en una sartén. Agregar las peras, el azúcar, la canela, la vainilla, el jugo y la ralladura de limón.
Cocinar a fuego medio durante unos 8 minutos, revolviendo con cuidado. Las peras deben ablandarse ligeramente, pero sin convertirse en puré.
Disolver el almidón de maíz en una cucharada de agua y agregarlo a la sartén. Mezclar durante 1 minuto, hasta que el jugo de la fruta tome una consistencia más espesa.
Retirar del fuego, incorporar las nueces picadas y dejar enfriar completamente antes de rellenar la masa.
Extender un mantel limpio sobre la mesa y espolvorearlo con harina. Colocar la masa en el centro y comenzar a estirarla con un palo de amasar.
Cuando esté fina, continuar estirándola con el dorso de las manos desde el centro hacia los bordes. Debe quedar delgada, pero sin agujeros.
Recortar los bordes que hayan quedado más gruesos y dividir la masa en rectángulos de tamaño similar.
Pincelar cada rectángulo con manteca derretida y espolvorear una pequeña cantidad de pan rallado en uno de los extremos. Este ingrediente ayuda a absorber parte del jugo del relleno.
Colocar una porción de peras y nueces sobre el pan rallado, dejando libres los bordes. Doblar los laterales hacia adentro y enrollar sin apretar demasiado.
Acomodar los mini strudel en una placa cubierta con papel manteca, dejando la unión de la masa hacia abajo.
Pincelar la superficie con huevo batido y realizar dos pequeños cortes sobre cada pieza para permitir la salida del vapor.
Llevar a horno precalentado a 190 °C durante 25 a 30 minutos, o hasta que la masa esté cocida y bien dorada.
Retirar del horno y dejarlos reposar unos minutos sobre la placa. Una vez que se hayan enfriado, espolvorear con azúcar impalpable.
Tips y consejos
Las peras deben estar maduras, pero firmes. Si están demasiado blandas, liberarán mucho líquido y perderán su forma durante la cocción.
Es importante cortar la fruta en cubos pequeños y parejos. De esta manera, el relleno se distribuye mejor y resulta más sencillo formar las piezas.
El relleno debe enfriarse por completo antes de colocarlo sobre la masa. Si está caliente, puede ablandarla y dificultar el enrollado.
No conviene cocinar demasiado las peras en la sartén. Terminarán de ablandarse dentro del horno y deben conservar algo de textura.
El almidón ayuda a espesar los jugos de la fruta. Debe agregarse disuelto para que no forme pequeños grumos.
Las nueces pueden tostarse durante unos minutos antes de picarlas. Esto realza su sabor y evita que queden blandas dentro del relleno.
El vinagre o el jugo de limón aportan elasticidad a la masa sin dejar sabor después de la cocción.
El descanso de la masa no debe omitirse. Recién amasada ofrece resistencia y puede romperse o volver a encogerse al intentar estirarla.
Para saber si la masa está suficientemente fina, debería poder verse ligeramente el dibujo del mantel a través de ella.
Si aparece un pequeño agujero, se puede cubrir con un trozo de masa fina y presionar suavemente. No es necesario volver a amasarla.
El pan rallado debe colocarse únicamente debajo del relleno. Su función es absorber la humedad sin secar toda la masa.
No hay que cargar demasiado cada rectángulo. Un exceso de fruta puede hacer que el strudel se abra durante el horneado.
Los bordes deben doblarse hacia el centro antes de enrollar. Así se evita que el relleno salga por los costados.
La unión de la masa debe quedar apoyada contra la placa para que no se abra con el calor.
Los pequeños cortes superiores son necesarios para liberar el vapor que produce la fruta. Deben ser superficiales para no atravesar toda la pieza.
Para conseguir una masa más crocante, se puede pincelar nuevamente con un poco de manteca derretida a mitad de la cocción.
Si la base se dora demasiado rápido, colocar otra placa vacía debajo de la bandeja durante los últimos minutos.
Los mini strudel se conservan durante 2 días en un recipiente bien cerrado. Para recuperar parte de la textura de la masa, se pueden recalentar unos minutos en horno moderado.
La masa casera requiere un poco de paciencia al estirarla, pero permite obtener un strudel fino y liviano.
El relleno de pera, nueces y canela queda suave, con la humedad justa y sin desarmar las piezas.