resbaló apenas.
Se sujetó del barandal.
Nadie necesitó decirle que no avanzara más.
Abril continuó.
—Después del funeral, escuché a Julián discutir con mamá por el dinero del seguro de papá.
Ver Canastillas
Valeria miró a su esposo.
—¿También había un seguro?
Julián no respondió.
Abril sí.
—Sí.
—Cállate —ordenó él.
Cambiar divisas
Abril levantó la voz lo que pudo.
—Con ese dinero empezaron los primeros negocios de Julián.
Graciela se llevó una mano al pecho.
—Tu padre iba a dejarnos sin nada.
La frase salió antes de que pudiera detenerla.
Julián cerró los ojos un instante.
Valeria no dijo nada.
Guías Paternidad
Abril tampoco.
Fue Graciela quien siguió hablando, desesperada por corregirse.
—Quería irse. Quería vender. Quería abandonarnos.
—¿Y por eso hiciste que se cayera? —preguntó Abril.
—Yo no quería que muriera.
La respuesta dejó a Julián sin posibilidad de fingir que su hermana estaba delirando.
Graciela se dio cuenta tarde.Se cubrió la boca.