Me temblaban las manos, pero me obligué a ver hasta el final, porque necesitaba entenderlo todo, hasta el más mínimo detalle. Y cuando terminó el video, ya sabía que no podía quedarme ni un segundo más.
Rápidamente recogí lo más necesario, tomé mis documentos y mi teléfono, sin pensar siquiera que quizá estaba rompiendo el contrato, porque ahora estaba claro: ese contrato no significaba nada, y si me quedaba, simplemente desaparecería, igual que las chicas anteriores.
Esperé a que él saliera de la casa, observé por la ventana cómo su coche desaparecía tras la verja, y en ese momento todo dentro de mí se tensó por el miedo, porque entendí que solo tenía una oportunidad.
Salí de la casa en silencio, intentando no hacer ruido. Cada movimiento era difícil, mi corazón latía tan fuerte que parecía que podía escucharse en toda la habitación, pero no me detuve. Abrí la puerta y literalmente corrí hacia afuera.
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