dejó de empujar y le preguntó hacia dónde quería ir.
Y Valeria, que durante 3 años había observado el mundo desde una ventana, terminó construyendo puertas para que muchas otras personas pudieran atravesarlas sin pedir permiso.
dejó de empujar y le preguntó hacia dónde quería ir.
Y Valeria, que durante 3 años había observado el mundo desde una ventana, terminó construyendo puertas para que muchas otras personas pudieran atravesarlas sin pedir permiso.