el color de mis vestidos.
—Lo hice por amor —se defendió Teresa.
—Ese era precisamente el problema —respondieron ambos al mismo tiempo.
Los 3 estallaron en carcajadas.
Gonzalo permaneció alejado durante casi 1 año. Finalmente envió una carta a Valeria. No pedía regresar ni buscaba excusas. Admitía que había usado el dolor por la muerte de su hermana para controlar una familia que temía perder.
Valeria respondió con pocas palabras:
“Puedo comprender tu miedo sin aceptar lo que hiciste. Si algún día vuelves, será cuando hayas aprendido a estar con nosotros sin necesitarnos débiles”.
No hubo reconciliación inmediata. Pero tampoco cerró la posibilidad para siempre.
2 años después, Valeria terminó su primer gran proyecto independiente: un centro cultural accesible en Guadalajara.
Durante la inauguración cruzó el escenario en su silla y tomó el micrófono.
En la primera fila estaban Octavio, Teresa y Emiliano.
—Después del accidente, muchas personas me preguntaron
