Tres transferencias que nunca aprobé:
200.000 pesos.
430.000 pesos.
160.000 pesos.
Descripciones como:
“Apoyo familiar.”
“Emergencia.”
“Ayuda para Mariana.”
Me senté allí, congelado.
Fue entonces cuando hizo clic.
Adrián no actuaba impulsivamente.
Él ya había empezado a quitarme.
Y tomé una decisión en ese momento:
Cuando regresara… no encontraría la casa que creía tener.